miércoles, 10 de diciembre de 2008

Te esperé en soñolientas estaciones de trenes,
Habitadas por almas vagando a la deriva,
Entre vías muertas y ensombrecidos andenes,
Sin saber que te esperaba ni si acudirías.
Te aguardé en gélidos hangares de madrugada,
Con la boca seca y ojerosa la sonrisa,
Quise esperarte sin sospechar que te esperaba,
Entre gentes sin rostro que caminan con prisas.
Y te aguardé en muelles con aliento a salitre,
Mirando sin mirar a las olas que agonizan,
Viendo llegar buques en los que nunca viniste,
Sin saber tu nombre ni si tal vez existías.
Y al fin un atardecer, el menos anunciado,
Identifiqué tu cara, tan desconocida,
Jamás te había visto antes, y sin embargo
Presentí que te había visto toda la vida.
Te acercaste a mí con tus andares de gacela,
Supe que te había aguardado más de mil días.
Nos encontramos, me miraste y diste la vuelta
Y entendí que no llegabas sino que te ibas.

6 comentarios:

alas dijo...

es precioso...
y triste...

Any_Porter dijo...

Ohhhh.... Muy triste... No...

Que no se vaya... :(

Biquiños.

Ssplash dijo...

Si se va, te inspira


(Maravilloso!)

Besitos

Victoria dijo...

"Vivimos en vísperas perpetuas de sucesos que cuando ocurren, resultan también vísperas"

Si se fué, volverá.
Si no es que ya volvió, en forma de versos.


y si nó, no nos queda más que seguir esperando.

Besos! :]

Friducha dijo...

Gracias. A veces escribo cosas de estas como ejercicio, y me hizo gracia colgar este en el blog. Un abrazo.

Barbijaputa dijo...

Es precioso, me encanta.

Mándame un mail con tu dire y te paso el enlace para mi otro blog, si quieres, vale?

Un beso.