miércoles, 3 de diciembre de 2008

DESIDERIAS

Desideria Oliván es mucho más que la protagonista de la novela de Gala, "La pasión Turca", Desideria encarna un arquetipo de mujer o de forma de sentir que con frecuencia podemos reconocer, con relativa facilidad, en algunas de las historias de los que nos rodean e incluso en algunos capítulos de nuestras vidas. En la novela, la protagonista abandona una vida cómoda (a la par que insulsa para ella) al lado de su marido, por la pasión desordenada y destructiva que (irremediablemente) siente por su amante turco Yaman, quién la somete a sus antojos hasta el punto de degradarla. Desideria renuncia a su propia voluntad para abandonarse y claudicar en pos de una desaforada pasión hacia el que caba convirtiéndose en su amo y señor. Repaso mentalmente las historias de las amigas que pueden guardar cierto paralelismo con el relato de Gala, y es sorprendente la cantidad de ellas que termino reconociendo, encajando en demasiada medida con el papel. Hasta a mí misma en algún capítulo de mi vida, me veo interpretando esa vejatoria representación. Y es ahora, desde la cordura que confiere la distancia (llamémosle perspectiva) que me atrevo a realizar un ejercicio de autocrítica. Es curioso que cuando leemos la novela, o cualquiera de nuestro entorno nos relata el trancurso de una truculenta relación en la que se halla inmersa, nos escandalizamos al comprovar la incapacidad de la interesada para salir de una situación tortuosa e insana. Nos carga las venas de impotencia asisistir como convidadas de piedra a la autoinmolación de la persona que se deja someter por otra, malbaratando su bienestar al lado de quién claramente no lo conviene... Encambio, cuando en mi día me enfundé en el traje de Desideria, y malviví mi particular "Pasión Turca", actué tan mal como cualquiera de las demás. De nada sirvieron los intentos de rescate que se me brindaron, ni los acertados consejos que se me dieron... Yo deseaba permanecer ahí, en ese tejado de zinc recalentado por el sol (como la heroina de Williams), ese era mi logro, mi triunfo, mi meta... Ahora me asombra, y hasta en cierta medida llega a producirme lástima el reconocerme en una situación tan precarea. Fue una falta de respeto hacia mí misma y hacia los que verdaderamente me quieren.
Me pregunto qué insidiosa fuerza hace que nos lleguemos a atar a un yugo tan pesado, y porque razón insistimos en seguir acarreándolo, a pesar de las lágrimas y el sufrimiento que nos provoca. Tal vez por eso las "pasiones" suelen tener bien acotado el tiempo de su existencia, y en la mayoría de casos que conozco (curioso dato) es el sumiso el que acaba revelándose y rompiendo el pacto. Al sádico ya le va bien que el sometido siga aguantando, y tensará más y más la cuerda, hasta que ésta se rompa o ahogue por completo a su subyugado. De ahí la importancia de los límites, de marcarlos bien desde un principio, para que la personalidad dominante no campe a sus anchas y acabe convirtiéndose en un mónstruo. Me viene a la cabeza la idea de Hobbes, auqella de que el hombre es un lobo para el hombre ("homo homini lupus est") y que por ello los hombres llegan a un pacto por el que ceden parte de sus derechos individuales a un soberano, a cambio de su protección; la llamada teoría del pacto social, aplicada en las relaciones con el Estado. A mi entender este esquema también podría aplicarse a las relaciones interpersonales entre semejantes, y algo similar ocurre en las relaciones de pareja, existe una especie de trueque. Los implicados ceden parte de su individualidad a cambio de una cierta idea de protección y concupiscencia, el problema viene cuando empiezan a cederse demasiadas parcelas, y el Leviathán (el mónstruo) crece y crece, paulatinamente, hasta prácticamente anular al otro. Cabe decir aquí que yo nunca culpé a mi particular Mónstruo, pq en todo momento tuve la posibilidad de dar carpetazo e irme. Yo fui quién no paró de alimentarlo, hasta que se convirtió en algo gigantesco e insoportable, y precisamente ahí fue cuando llegué a mi límite, hice las maletas y me fui. Lo que más me recrimino ahora es haber aguantado tanto, y no puedo servirme de la excusa del chantage emocional, porque bien es sabido que ante el vicio de pedir está la virtud de no dar. Si bien es cierto que esa pareja me lastimó y contribuyó a mi degradación, también lo es que yo (con mi abnegada actitud) puse mi grano de arena para potenciar su lado más déspota y egoísta.
En fin, que cada vez que ponen en televisión la adaptación de la novela "La pasión turca" que Aranda realizó para el cine, no puedo evitar sentir una especie de vergüenza por el personaje interpretado por Ana Belén, y muy probablemente sea por el "efecto espejo" que éste produce en mí.

La que en su día también fue una Desideria

8 comentarios:

Any_Porter dijo...

Mmmmmm, "homo homini lupus est" sería la frase correcta :P Me impactó tanto en el instituto que la memoricé para el resto de mi vida.

Creo que todos hemos sido Desideria en alguna ocasión... Siempre ha habido alguien que nos ha obligado a ceder por propia voluntad, para mantenerle a nuestro lado...

Pero también es cierto que quien ha sido Desideria una vez, no volverá a serlo...

Biquiños.

Friducha dijo...

Gracias ante todo por la corrección, tuve un lapsus, muchas gracias por estar atenta, jejejejej..
Esa es mi esperanza, no reincidir como Desideria... Aunque si te digo la verdad no lo tengo tan claro, pq por mi caracter tengo muchos números. Te explico: por no discutir siempre acabo torciendo el brazo, y me ganan terreno con facilidad... Aunque si es cierto que tengo toda la certeza que no volveré a doblegarme tanto como lo hice aquella vez. Además, la chica con la que estoy ahora es completamente distinta a la anterior, por lo que tampoco creo q me acabe tratando como aquella. Poco a poco iremos aprendiendo.
Un beso

alas dijo...

pues...la verdad es que no me acuerdo muy bien de la peli (porque el libro no lo he leído), sólo recuerdo que no me gustó, y Ana Belén menos (cómo actriz no me la creo...).
besos

Nono dijo...

"Ante el vicio de pedir está la virtud de no dar..." interesante, no me sabía esta frase :P Estoy de acuerdo contigo en que en este tipo de relaciones cada uno debe de aceptar su culpa, el "monstruo" o como quieras llamarlo, por ser así, por aprovecharse, por actuar egoistamente, por no tener en cuenta mas sentimiento que el suyo... y en el otro lado "Desideria", la persona que se deja maltratar, seguramente porque enfoca de mala manera sus sentimientos, porque pierde toda su autonomía en favor de un espejismo, y yo también me pregunto como podemos llegar a ese punto, que es lo que funciona mal para que se adquieran esos roles. Tampoco estoy convencida de que quien haya sido asi no vuelva a serlo, aunque sí creo que si lo has sido y lo has reconocido, es mas dificil que eso te pase de nuevo.
Me ha gustado tu análisis, iré dándome una vuelta a ver q te cuentas ;)
Besicos.

Victoria dijo...

Bueno, yo aún me reservo para los amoríos y esas cosas. Prefiero dedicar este tiempo de mi vida para amueblar mi alma, decorarla. Formarme como una buena persona.
Los amores ya vendrán.

Me es nueva esta historia de Desideria, curiosa historia.
Dicen que de cada experiencia se aprende. Yo tomo los libros como experiencias en tinta.
Todo el tiempo, cada acción que hago, me recuerda a alguno de los libros que leo.
Igualmente, al no haber vivido una situación de este tipo, no me imagino qué debe pasarle a uno por la cabeza. Debe ser muy confuso el querer y no querer. Una carga pesada.
Lo bueno fué que te liberaste de eso y queres seguir adelante.

Está muy interesante tu blog ^^
Saludos! :]

Lastienditas dijo...

A veces proyectamos en los demás aspectos de nosotros mismos que no nos gustan (lo que tu llamas efecto-espejo). Está muy bien verlo, porque nos ayuda a identificarlo y no caer en él de nuevo!
Un saludo!

Vaughan dijo...

Interesante reflexión, si algo le pido a la vida, es no ser Desideria, porque si, también en algún momento lo fui, hay muchas maneras de ser Desideria, y aunque no vaya con mi carácter, el amor, como dices, a veces no te deja ver lo suficientemente claro, ni con la distancia suficiente, para ver que el camino que estás tomando, no es lo que te gusta, no es lo quieres...yo, la que lleva la independencia por bandera...la que piensa y siempre ha defendido que cada cual tiene que tener su parcela, su espacio, también caí...
Todos tenemos un rol en cada sitio, en cada lugar en el que nos movemos, y aunque partimos de unas mismas premisas, de una misma persona y carácter, actuamos de manera muy distinta en cada lugar, porque en cada sitio se ha establecido un rol distinto, porque en cada lugar muestras esa parte de ti, que no muestras en otro...
El hombre es un lobo para el hombre, siempre me ha gustado esa frase... creo que es verdad de la buena.
Besos

Friducha dijo...

Alas: Coincidimos en lo de la película y en lo de no creerse a Ana Belén como actriz, la prefiero cien mil veces cantando, aunq cuando interpreta canta... pero de otro modo..je. Besos y contenta de volverte a ver!

Nono, interesante apunte el de los "roles" que mencionas... A veces los patrones y los clichés hay que romperlos (si de antemano conocemos que no nos van a beneficiar, aunque lo complicado es ´mantenerse firme en el propósito.Gracias por pasarte.ç

Victoria, celebro que tengas las ideas tan claras... aver si se me pega algo, je
Un abrazo.

Lastienditas: Sí está bien verse reflejado, poq así la autocrítica resulta más objetiva... pero qué duro resulta verse en los comportamientos ajenos, q dsd fuera se ven tan erróneos!!
Besos.

Vauhhan: "Todos tenemos un rol en cada sitio, en cada lugar en el que nos movemos, y aunque partimos de unas mismas premisas, de una misma persona y carácter, actuamos de manera muy distinta en cada lugar, porque en cada sitio se ha establecido un rol distinto, porque en cada lugar muestras esa parte de ti, que no muestras en otro..."... me quedo con esta reflexión... Ya lo anunciaba Ortega y Gasset "yo soy yo y mis circunstancias".. Cómo puede cambiar una según lo que la envuelve!!
Besos y gracias por pasarte.